As time goes by…

Soy joven. 25 años es ser muy joven, lo sé. Pero permitidme decir una obviedad: cuando empecé a escribir este blog, con 18 años, 25 me parecía ser vieja. Del mismo modo que no me veo ahora con 32. Claro que tenía en mente llegar a esta edad -más o menos sana y con perspectivas de vivir 70 años más, a ser posible- pero de verdad que con 18 años y empezando la carrera… como que no me veía a los 25.

Y ya voy por los 25 y medio.

Y ya voy por los 25 y medio.

Siempre he caído en grupos de gente en los que soy la pequeña y, para mi propio estupor, cada vez me gusta más dejar clarito que soy la júnior. Hay algo dentro de mí que dice: “aprovecha, aprovecha, que en nada estás tratando con gente diez años menor que tú; y seguro que las tía van a ser más guapas y más listas”.

Espero no estar entrando en una crisis, porque entonces a los 30 estaré muy jodida.

Pero no, yo creo que no es eso. No me importa verme con 30 ni con 40 ni con 50 (siempre y cuando la vida me vaya más o menos bien, claro, si no yo paso). No me importa crecer y entender que las cosas cambian, y me parece bien asumir cada vez más responsabilidades y que empiezo a ser de las mayores de la discoteca. Está bien ver que la gente en mi entorno evoluciona. Aunque a veces eso no pasa y también me gusta, la verdad.

crecer1Pero no me parece bien el cambio que sufre mi cuerpo. ESO NO. En efecto, amigos, todo esto viene de un tema de vanidad; no podía ser de otra forma. Lo de las canas ni lo menciono (gracias por tu herencia genética, mamá), pero esto, esto, esto de que se caiga el cuerpo qué coño es. Que me lo expliquen.

Cuando yo era pequeña era un palillo andante, y tenía la sana costumbre de merendar cuatro Donuts o dos Bollycao. Ahora le quitarían la custodia a mis padres, pero los felices críos de los 90 crecimos con bollería industrial y hemos salido todos hermosísimos.

La cosa es que a los 16 años yo me fui a pasar un mes a Estados Unidos. ¿Fueron esas semanas fatídicas de comer fast food las que cambiaron mi cuerpo? No. Fue la edad. Mi cuerpo cambiaba, y de repente esos pantalones apretados de campana enseñando el ombligo dejaban de favorecerme (gracias a Dios, por otro lado). De repente tenía que tener cuidado con lo que comía.

crecer3Nunca he estado muy obsesionada con este tema y quien me conoce sabe que zampo más que el Piraña de Verano Azul, pero sí que tengo que andarme con ojo, así que empecé a hacer deporte. Hace años conté aquí que me apunté al gimnasio, y puedo afirmar orgullosa que sigo yendo. Pero claro, ahora con mucha más disciplina -por Dios, si hasta me he comprado una bici para ir a trabajar-, porque cuando empecé era por aquello de entretenerme, ahora es que es vital. Es que mi cuerpo clama: MUÉVETE MALDITA, QUE ME DESCUELGO, Y AÚN PUEDO SER JOVEN Y TERSO.

Y el cuerpo es sabio, así que le doy lo que pide.

Y le doy deporte, pero también le doy cremas. Porque ya me gasto mi dinerito en potingues. Por ahora baratas, eso sí. Me echo contorno de ojos, me echo hidratante facial de día con algo que llaman Q10, hidratante facial de noche, hidratante de cuerpo; me echo limpiador, me echo sérum regenerador, me echo crema anticelulítica y reafirmante… Me echo todo eso y tengo 25, no quiero pensar la millonada que me gastaré cuando tenga 50.

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Soy TAN carne de Bótox.

Lo peor de que pasen los años por tu cuerpo es el tiempo que le dedicas precisamente a eso, a hacerte mayor. No, mejor: a planear evitar hacerte mayor, porque esos potingues no se echan solos ni en medio minuto, amigos, hay que tener en cuenta el tiempo que le dedicas antes de irte a la cama, por ejemplo. Igual que hay que reservarte las horitas para el gimnasio, claro. El culto al cuerpo te quita casi más tiempo que el Candy Crush.

Pero bueno, que los años no sólo pasan por el cuerpo. Y no hablo de madurar ni de crecer intelectualmente, bah, eso es otra cosa; hablo de una dimensión completamente diferente. Hablo del “no tengo edad para…”.

Veamos.

-No tengo edad para vestir cualquier cosa, ya no. A pesar de que mi reafirmado culo -a golpe de spinning y cremas- se lo pudiera permitir, nunca me veréis con unos de esos pantalones que llevan las niñas de ahora… Que-llevan-medio-culo-fuera-y-que-no-tienen-ni-vergüenza-ni-nada-porque-nosotras-con-su-edad-íbamos-más-tapadas-más-rídiculas-y-menos-a-la-moda-también-pero-más-tapadas-porque-es-que-ahora-parece-que-van-a-la-piscina-y-están-yendo-a-clase-que-en-mi-época-no-me-dejaban-a-mí-ir-así-a-clase-ni-de-broma-bueno-ni-queríamos-porque-teníamos-un-mínimo-de-pudor…
(
Qué ganas de cumplir 70 para ser una anciana maruja).

CRECER4-No tengo edad para llevar pulseras de colores flúor.

-No tengo edad para escuchar tonterías divertidas en la radio en vez de tertulias y noticias.

-No tengo edad para mirar con desprecio a grupitos de amigas de 16 años que hacen ruido en Vips riéndose como gallinas, y acabar haciendo exactamente lo mismo con  las mías en un sitio de sushi, que encima la comida es más absurda y cara.

CRECER5-No tengo edad para hacerme autofotos con amigas. Se extiende a fotos con morritos y sacando la lengua. Lo de hacer la V con los dedos me ha pillado mayor de siempre.

-No tengo edad para subir cada paso que doy a las redes sociales.

-No tengo edad para gritar “¡¡¡pido no!!!”.

-No tengo edad para enfadarme si me quitan el sitio en el que estaba viendo el fútbol.

crecer6-No tengo edad para leer Harry Potter y Manolito Gafotas.

-No tengo edad para quedar con mis amigos a ver telebasura.


-No tengo edad para
llamar a mis amigas desde el baño para cotillear sobre chicos.

-No tengo edad para estar llena de arañazos y moratones y no tener ni idea de dónde han salido.

-No tengo edad para gritar como un pavo en celo y señalar al techo cuando en la discoteca o bar suena una canción que me gusta.

-No tengo edad para ver los Simpson cada vez que haciendo zapping me los encuentro. (El 99% de las veces, como sabréis).

crecer7-No tengo edad para hacer botellón (y en ocasiones huir de la policía).

-No tengo edad para llegar el lunes al trabajo y darme cuenta de que si me he pasado un finde descansando tengo la sensación de que no lo he aprovechado.

-No tengo edad para que me dé verdadera rabia perderme un plan. Rabia de rabieta.

-No tengo edad para ponerme roja cuando tengo que hablar con más de dos personas presentes.

-No tengo edad de creerme ni medio graciosa en un blog.

Pero, por supuesto, huelga decir que todo esto lo hago bastante a menudo. Porque los 25 son los nuevos 18.

Ah, mira, aquí se me pilló con todo el pastel reunido. La V también me sale a veces.

Ah, mira, se ve que la V también me sale a veces.

PD: Gracias a la sabia SofSo por iluminarnos con esta máxima de los nuevos 25. Los 35 serán los nuevos 25, supongo. Mientras me pinche bótox os lo contaré, lo prometo.

PPD: Hago todo menos lo de los pantalones esos cortos. Eso me escandaliza de verdad.

7 Respuestas a “As time goes by…

  1. Como me gusssta… ya sé que soy solo un granito de arena, pero espero servirte de motivación para seguir actualizando a menudo… me encanta tu forma de reflexionar y de expresarte🙂

    • ¡Claro que sí! La verdad es que estoy muy vaga con el tema blog, pero saber que hay gente por ahí que me anima a seguir escribiendo hace que le ponga un poco más de ganas…

      No voy a prometer actualizaciones porque luego nunca cumplo, pero prometo que lo intentaré🙂

  2. Blanquis, tenemos edad para leer Manolito Gafotas una y otra vez, siempre. Me gusta leer cómo reconoces en público aquello que muchas veces no es fácil de reconocer y todos hacemos. Te sigo, así que ánimo con el blog y no nos abandones durante tanto tiempo.🙂

    • ¡Esperaba que me respondieras a lo de Manolito Gafotas! Nunca me cansaré, por supuesto.

      Mil gracias, Isa, a ver si nos seguimos en persona, que nos tenemos abandonadas. Muuchos besos.

  3. de esto estuve hablando con mi prima, a los 25 comienza la decadencia! jajaja vivan las de 25😀

  4. Curiosa entrada me arrancó unas sonrisas, de hecho hace tiempo que no me pasaba a leer los blog y recordé haber leído el tuyo así que ando por acá nuevamente.

    Cuando gustes sigue escribiendo que da gusto leerte, un abrazo.

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