Facebook I (No, en esto no voy ni a intentar resumir)

Si hay algo de lo que me puedo proclamar experta es de Facebook. Cualquiera que me tenga agregada lo sabe. De hecho, suelo esperar a que me agreguen a mí, porque luego me encuentro a la gente y siempre me hablan de mi Facebook -no falla- y así yo tengo el poder de decir: tú me has agregado, tú me borras; sin rencores. (Pero luego no lo hacéis y me subís la autoestima, foryorinformeision.) También soy una gran fan de la opción que existe para ocultar de tu página de inicio las noticias de tus contactos sin que él o ella lo sepa. Hay mucho plasta suelto por la red, pero tampoco es cuestión de ir creándote enemigos porque sí.

Hay muchos tipos de gente en Facebook. “Como en la vida real, pedazo de freak“, podréis pensar. Lo sé, pero es lógico que en la red la interacción cambie.Es decir, yo no creo que cambie mucho del trato personal al virtual -que nadie me imagine como una triste joven encerrada en su cuarto todo el día y sin amigos reales…. Hay fotos que demuestran lo contrario, ¿vale?-, pero reconozco que hay gente con la que me llevo más por Internet que en la vida real (vosotros sabéis quiénes sois). Esto no significa que tenga ciberamigos, ojo, que no tengo a nadie desconocido entre mis contactos; simplemente, es gente con la que te comentas todo pero a la que apenas ves. No obstante, mantener el contacto es precisamente el primer objetivo de Facebook, ¿no? Al menos para mí, vamos. -Ya hablaremos otro día del marketing en las redes sociales, aquí lo que importa es mi egocentrismo.-

Este invento ha irrumpido de tal manera en nuestras vidas que no sólo te haces “BFF” (bestfriendsforever) de alguien a quien ves dos veces al año, sino que llegamos a comunicarnos a través del ordenador con quien nos vemos todos los días. Ejemplo real: yo al móvil “qué bien lo pasamos anoche, estoy pasando fotos”, “ya, mira, te estoy comentando”, “espera que te contesto”. Alma de cántaro, ¿por qué no le dices lo que sea por teléfono, si ya estás hablando? ¿Por qué ese exhibicionismo? Ni idea, pero a mí me divierte. Es como dejar tus opiniones junto a las cosas que publicas. Si una amiga me comenta en el muro algo gracioso, creo que es una pena que la humanidad en general, y mis amigos de FB en particular, no conozcan la respuesta. Además, invitas a la gente a unirse. De todas maneras, nunca son cosas demasiado personales, es como este blog: poner opiniones y comentarios chorras, nada más.

Siguiendo el hilo del tipo de gente que puedes encontrar en Facebook, hay dos cosas que delatan la personalidad de todos: los estados y los envíos de juegos y eventos. (Hablando siempre de la gente que le da uso, que hay algunos que lo tienen para recolectar amigos y ya.)

El estado en teoría es para decir “qué estas pensando”, como bien te indican en gris en el espacio donde deberás escribir; y de ahí que haya gente que decida contestar a Facebook: “que está muy cansado”. Sí, hablar en tercera persona se estila mucho por la red. No voy a emitir un juicio sobre esto, porque con la cantidad de estados que debo de llevar yo a mis espaldas (uno al día, por lo general) quizá haya caído en la tentación de contestar a FB o escribir en tercera persona. Pero en general, sí, me parece absurdo.

Hay gente que utiliza los estados de Facebook para contar su vida. Pero literalmente. Yo cuento mi vida, pero resaltando hechos que me hayan llamado la atención, cosas muy concretas, como un miniblog. En cambio, hay colegas que se dedican a actualizar cada cinco minutos, para que sigas su (triste) vida: “hoy no he dormido nada”, “a ver si con el café me despejo”, “un poco mejor, ¡ya queda menos para irse a casa!”, “me piro de aquíiiii”, “ya en casita”. Todo esto bien llenito de faltas de ortografía. Y espérate, que como nieve o haga malo te petan el Facebook con sus opiniones o el estado de congelación de sus cejas. Peroamíquémeimporta.

Pero los que más me revientan son aquellos que utilizan una red social para proclamar a los cuatro vientos los sociables que son. “Hoy la partimosssssssss”, “vaya pedo ayeeer, uhhh”. Vale, eres guay y tienes que contarlo. La otra modalidad es escribirlo bien visible en los tablones de la gente “Eh, tío, ¡qué bien lo pasamos ayer!”. Pero eso lo hemos hecho todos, me temo. Como lo de escribirle a una persona X en su tablón sobre Y porque quieres que Z se entere. El “te tiro la copa encima para llamar la atención y reírme a carcajadas” en un bar, se ha transformado en publicar algo en el muro de una persona cercana de quien quieres llamar su atención. Triste pero necesario, así es la vida.

Dejo de lado el tema de los estados, porque da para un análisis exhaustivo que empiezo a plantearme hacer en otro post. Pasemos a los juegos e invitaciones.

Los señores de Facebook son listos y han puesto -gracias, gracias, gracias- la opción de bloquear los envíos de ciertas personas. Es decir, si estoy harta de que Menganita me invite a dar de comer a sus (putos) peces, la bloqueo y que me mande un S.O.S. porque sus bichos están famélicos, que a mí no me llega más.

Los juegos de Facebook son para echar un rato sin pensar en nada, no para dar el coñazo a toda tu lista de contactos. ¿Estamos? Entérate primero de quién juega a eso y luego lo envías, no te crees enemigos por una tontá. -Como veis, lo de crear enemigos nuevos a través de las redes sociales está a la orden del día.-

Y los eventos… Vamos a ver, si organizas tu cumpleaños o una reunión es lo más cómodo del mundo. Te dicen quiénes van, los invitados pueden añadir comentarios sobre lo que sea, y todo el mundo se entera de la hora y el lugar… y punto. Yo lo hago, y me parece un gran invento. Pero deja de mandarme eventos para manifestarme contra la matanza de nenúfares en la Patagonia, o para que acoja al perro que se han encontrado en Balsicas y al que tú probablemente no has visto en tu vida. Creo que todos tenemos un par de personas así en nuestros FB, ¿no se dan cuenta de que siempre damos a NO VOY A IR? No sé, chico, en persona las indirectas se cogen mejor…

Sobre el resto de aplicaciones (fotos, vídeos, enlaces, etc.) no tengo nada que añadir, porque para eso te tienes que meter en el perfil de cada uno, y eso ya es cuestión de tu grado de aburrimiento u obsesión. Porque hay que confesar una cosa, Facebook puede llevarte a una espiral de autodestrucción si te agrega alguien a quien sabes que vas a cotillear casi a diario. No os hagáis los remolones, todos somos acosadores a pequeña escala en Internet. Ya sean ex, futuros, o gente que odiamos, si utilizan mucho FB la has pringado: aunque no lo quieras, sabrás todo de ellos.

Y por ahora dejo de divagar, que me iba a meter en el tema de los grupos y hay que dedicarle horas… Os lo dice una que ha tenido que borrarse de algunos para poder agregar otros nuevos. Y no me avergüenzo, ¿eh?

5 Respuestas a “Facebook I (No, en esto no voy ni a intentar resumir)

  1. y los que comentan toda publicación a su alcance?? jajaaj Buenisimo!! No podías haberlo descrito mejor! Espero con ansias la parte II!
    Un beso

  2. Jajaja Erika, yo soy una de esas, así que no tiraré piedras sobre mi propio tejado!!! Gracias! La habrá, la habrá.

    Gracias a ti también Havié, qué orgullo, qué orgullo de comentario por parte de un crítico como tú.

  3. Blanca, has conseguido que durante todo el artículo haya estado sonriendo. ¡Me ha encantado el análisis! Como dice Erika, espero impaciente la parte II.

  4. Ohhh qué bonito Isa. Diría una chorrada como “por eso escribo, para sacar sonrisas”, pero la pura verdad es que en otra noche de insomnio veremos qué pasa con la parte II😛

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