Rock in Rio

Ser progre es complicadísimo. Me parece que debería escribir otro post sobre cómo ser moderno y no morir en el intento, pero por ahora me ceñiré a seguir contando cómo me meto en cualquier acto multitudinario que se precie. El viernes pasado tocó Rock in Rio.

 

 

¿Que a qué viene lo de ser progre? Pues porque ahora resulta que te miran mal por ir al Rock in Rio y no poder ir a festivales como Werchter (Bélgica) o Summercase (Madrid y Barcelona). Que sí, que son festivales a los que me hubiera encantado ir, pero, mirad, qué queréis que os diga, será la edición menos rockera de este festival, pero lo cierto es que me lo pasé como una enana en Arganda del Rey.

 

Para empezar, y aunque sea de mal gusto decirlo, que no pagamos un duro. No… aún no tengo un pase de prensa (tiempo al tiempo), pero sí amigos y un poco de morro. Entre que nos consiguieron invitaciones, que las metimos en un sobre VIP -sin serlo- para aparcar gratis, y que conocíamos a un camarero, ocho amigos nos ahorramos unos 150 euros en una noche impresionante; pero que de no haber sido de esta manera no hubieramos podido disfrutar. Es decir: vaya robo.

 

Más de setenta euros la entrada, veinte euros el párking -o chuparte tres horas de cola para coger un autobús bajo el sol de las cinco de la tarde en Madrid-, y la comida y bebida que tienes que consumir en unas ocho horas de festival… De ahí que la media de edad rondara la treintena. Pero vamos, que teniendo en cuenta que han montado una macrociudad para cinco días, ya pueden intentar sacar monedas de oro de debajo de las piedras, ya.

 

Porque otra cosa no, pero piedras hay para aburrir. Yo llegué con sandalias marrones, y salí con una capa gris hasta la rodilla. Eso sí, de repente te encuentras unos terrenos de césped artificial que ni Polaris World -de estos que no puedes arrancar una sola hebra para hacerle nuditos mientras estás tumbada absorta en tus pensamientos-.

 

La cosa es que para haber construido todo en medio de la nada es impresionante. Y, aunque es un poco como el desierto del Gobi, mucho calor durante el día y mucho frío por la noche, yo estuve perfectamente todo el día: desde las siete de la tarde a las tres de la mañana que pasé ahí. Fui con miedo, pensando que sería horrible el agobio -tengamos en cuenta que sólo en el párking de pago caben 7000 coches-, pero si no te quieres pelear por ver la cara del cantante a diez metros, se está perfectamente.

 

Yo vi los cuatro conciertos del escenario principal: Stereophonics, Amy Winehouse, Jamiroquai y Shakira. El primer grupo increíble, como no podía ser menos. Tocaron bien, fueron simpáticos con el público -son británicos y nos felicitaron por la Eurocopa, eso les da puntos claramente- y la última canción que cantaron fue una de mis favoritas, Dakota. Ninguna pega. Pero sí un consejo: por muy rockero que seas, a las siete de la tarde en julio en Madrid y con focos apuntándote, puedes quitarte la cazadora de cuero; nadie va a dudar de ti.

 

Amy fue puntual. Eso ya me llegó al alma. Y yo lo siento, sé que no es la compañera de juergas ideal, pero amo a esta mujer. ¿Por qué? Porque me importa un bledo su vida, tiene una voz y unas letras impresionantes; y el viernes salió con su copa de balón al escenario y no defraudó. Además, este concierto lo vi sentadita comiendo pizza en el césped, como debe ser.

 

Y ya lo siento pero no soporto a Jamiroquai. Tiene buena voz y baila bien, pero es que todas sus canciones son iguales. Opté por tumbarme y oírlo de fondo…

 

Y Shakira, como siempre, estupenda. Su concierto fue especialmente corto -o a lo mejor es que el anterior se me hizo interminable-, pero cantó fenomenal y sigo preguntándome cómo narices mueve así el pecho. Es que no lo entiendo.

 

Aparte de la música, pudimos ver desfiles de moda -con Ariadne Artiles incluida-, y terminar de ser cutre-lux y hacernos con un montón de muestras de todo lo que nos ofrecían. Como si ir gratis no hubiera sido suficiente.

 

La tirolina que cruzaba el gran escenario y la noria tenían colas infinitas así que ni lo intentamos, pero seguro que merecía la pena…

 

En resumen, toda una experiencia que me alegro de haber aprovechado y que sin duda repetería. Además, ahora tengo una pulserita que dice Yo fui. Me doy con un canto en los dientes.

 

PD: Las fotos, en Flickr; y aquí un vídeo de Cris y yo cantando Maybe Tomorrow de Stereophonics.

5 Respuestas a “Rock in Rio

  1. No soy muy dado a los conciertos en directo, y sigo pensando que la calidad del sonido en CD es superior a la ofrecida en una sala o en un recinto al aire libre, pero también he de reconocer la emoción que supone ver a tus artistas favoritos en vivo.

    No he escuchado nunca a Stereophonics y espero que te divirtieras un montón.

    Un besote.

  2. vaya, suena genial, lo de la pizza tirado en el cesped cone lc oncierto suena genial, y lo de Amy, que gran artista, que desmadre de persona pero eso a nosotros qué? con que cante como lo hace nos basta de sobra.

    beso pues

  3. Woww guapa… que envidia!! Me hubiera encantado ir al Rock in Rio mas que nada por vivir la experiencia, ya que nunca he estado en un festival!! :S

    He visto las fotos y como mola… jajajaa!!! La proxima que consigais esos chollazos me invitais!!! xDDD

    Un besitooo y muchisimas gracias por tus palabras, eres un sol!!

  4. prefieres a shakira? waca waca y toda esa mierda??antes que jamiroquai???? que estupides!!

  5. Es estupidez. Ey, y que viva la libertad de expresión, ¿no?

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