Por probar…

El otro día vi en las noticias algo que me dejó de piedra: han creado un escáner del cuerpo humano que recrea la figura en 3D para así poder probarte ropa virtualmente. Como se ha expuesto en el  Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, en Valencia, por ahora quien vaya sólo se podrá probar ropa de diseñadores de dicha comunidad. (Más información: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080327/53448679705.html).

“Puede que sea el fin de tener que hacer colas en el probador y desvestirse para probarse ropa -una lata para algunas-…”, decía (más o menos) la reportera de los informativos. ¿Una lata? Sí, es cierto que muchas veces me llevo ropa sin habérmela probado, al fin y al cabo es en tu casa cuando te das cuenta de que eres una payasa por haberte comprado eso; pero no entiendo por qué me tienen que dejar sin la opción de disfrutar del momento probador.

Definición del “Momento probador“, a grandes rasgos: minutos que pasas en el probador de alguna tienda y que te pueden aportar mil y una experiencias.

Debería comenzar aclarando el hecho de que los probadores no son cubículos insonorizados. Es más, en muchas ocasiones están conectados por arriba y/o por abajo. Asumidlo, en serio. Que cuando tú estás diciendo “Que a mí me da igual, ¿eh?, pero es que su nueva novia es un horco, hombre. Que es que desde que le dejé el pobre no levanta cabeza“, y tu amiga asiente muy seria a todo mientras está pensando si comprarse o no una camiseta de lentejuelas, las de los probadores de alrededor estamos pensando “Niña, vas a rayar el suelo con tus dientes largos“. 

Bueno, y creo que ni voy a empezar con eso de poner verde a alguien que hayas visto en otro probador. Date por muerta en cuanto el segurata esté despitado, te lo digo. Eso sí, no hablar en alto no implica no poder mirar de arriba a abajo. Aquí va una regla de oro de los probadores: asegúrate de que lo que te estás probando te queda muy muy -y ya son dos muys– bien antes de abrir la cortina y dar un paso atrás para mirarte mejor; y si lo haces, que sea porque es totalmente necesario. Es que no es lo mismo hacer eso que abrir tu cortina desde dentro y que quien te esté acompañando te eche una ojeada rápida. No. De la primera manera te estás exponiendo a una jauría de lobas que quiere encontrar el modelito, y si ven que algo te queda mal te harán la ficha completa y mentalmente se compararán contigo (ganando siempre ellas, obvio). Ahora, que si tú estás segura de que te queda genial hazlo, pero no esperes miradas de aceptación, porque lo que harán será desviar la mirada y pensar que, claro, si ella encuentra un diseño que se adapte justo a la forma de su cuerpo también. Así cualquiera.

Otra cosa que te puede ocurrir es que alguna asquerosa haya llevado a su novio para que le ayude a elegir. Y ahí está el pobre, sentado en un sofá mirando con cara de susto alrededor. Esa gente no se da cuenta de que a las que nos tenemos que pasear con los calcetines negros por los tobillos, pelos en las piernas, y un vestido que no nos cierra por los michelines del lateral, lo último que nos apetece es que haya un tío delante pensando que estaría mucho mejor en cualquier otro sitio que ahí.

Porque, claro, si lo piensas, es como si tú ves al chico que te gusta… no sé… quitándose pelos de la nariz. Horror. Pues jamás le volverás a ver igual, claro. ¡Esto es lo mismo! ¡El mito de ir a los probadores a ver tías buenas es falso! Un chico que ve a un montón de mujeres yendo de un lado a otro con los pelos de punta y el maquillaje corrido -yo es que no sé que hago cada vez que me meto una camiseta-, jamás las podrá ver fuera de otra manera. Y no estamos como para cerrarnos puertas por tonterías así, ¿eh? Así que eso, si no nos llevamos a los chicos a la depilación, tampoco a los probadores.

De todas maneras, ¿para qué te llevas a un chico de compras? Si los pobres no se pueden aburrir más. Fijaos, siempre que veáis a un chico en un probador dirá que le parece todo bien -a menos que tenga que llevar a su novia a algún evento importante y ésta aparezca medio desnuda-. Que les da igual. Que no se fijan. No fastidies a las que están alrededor por presumir de novio, porque a él le aburres y para ti es inútil.

Aunque bueno, sí es cierto que algunos se fijan. La última vez que fui de compras con un chico me probé unos pantalones de cuadros que me quedaban tan sumamente mal que se tuvo que sentar porque se caía de la risa. Pero es que Jaime al menos es sincero, porque lo de mentir a tus amigas en los probadores da para otro post mucho más largo.

Que nadie se engañe: todas mentimos como bellacas. 

Anuncios

7 Respuestas a “Por probar…

  1. como siempre y en tu papel de analista social, un artículo con verdades como puños

    aunque lo siento blanca pero no me creo tú tengas que andar mirándote y remirándote para echar “el paso atrás” y verte con más perspectiva fuera del probador porque “michelines” y tu cuerpo no van en la misma definición 🙂 (piropo muy mal construido)

    en cuanto a lo de los chicos… soy tan especialita que a mi lo que me gusta es ir sola de compras: tardo medio segundo en saber si algo me gusta y/o me queda bien; aunque este medio segundo se incrementa en función del precio y de la prenda que se trate (una camiseta y un vestido no requieren el mismo tiempo)

    y lo del escaneo para hcer una réplica tuya en 3d me parece una mamonada porque eres tú, persona real de carne y hueso, la que lo va a lucir, por mucho que lo veas necesitas tenerlo puesto también (a ver si te va a quedar ideal y luego la lana de ese precioso jersey pica, o te hace daño la costura de la cadera a pesar de que te queda muy mono ese vaquero)

    besete

  2. totalmente cierto lo del escáner. no estamos a favor, pues jajaj

    yo no tengo claro si prefiero ir sola o acompañada. la verdad es que últimamente voy sola y parece que acierto más… al fin y al cabo así no me dejo influenciar.

    y créeme: michelín y paso atrás. sí. todo lo que he puesto es verdad. pero gracias, nena 🙂

  3. me he sentido muy identificada cn lo d los calcetines negros y los pelos d las piernas!

    gran post blanca, como siempre

  4. Yo es que hace mucho que decidi ir sola de compras… porque tengo una amiga que, te pongas lo que te pongas… todo te queda bien!!!

    Cuanta verdad en eso de salir de la cortina… creo que jamas lo hago. Paso de que otras decidan por mi lo que me queda bien y lo que no!!!

    Un besazooo

  5. Yo creo que lo peor de tener que acompañar a alguien de compras no es el hecho en sí, sino el momento “sujétame el bolso mientras me lo pruebo”. Nunca sabemos como cogerlo…

  6. Jajajaja, que verdad es lo de los probadores. Yo he visto achicas llorar en ellos y yo misma he llorado al comprobar lo horrible que estaba.

    Por supuesto, hace años que no me tomo tan en serio todo eso pero… la adolescencia es difícil.

    Y sí: verdades como puños.

  7. JuasJuasJuas. Genial. Muy cierto lo de las miradas que se echan al salir del probador.

    Un gran cúmulo de verdades, a excepción de que no todos los chicos lo pasamos tan mal de compras. No olvidemos que la ropa embellece a la persona y que siempre agrada encontrar cosas bonitas que le quedan bien a uno.

    A mí, personalmente, me encanta ir de compras. Y sí, soy heterosexual 🙂

    Un besote

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s