Los libros viejos del colegio…

cafe2.jpgHoy me he acordado de una de mis canciones favoritas; se llama Dos imanes, es de Hombres G y comienza así: “Siempre que abras tus libros viejos del colegio y veas mi nombre escrito en aquélla página que no recuerdas cúal es, sonreirás y a la media hora te darás cuenta de que has pensado tanto que no recuerdas ni qué día es…”.

El motivo de que me haya venido esa canción a la cabeza es que he tenido que coger mi libro de 1º de Bachillerato de Historia para buscar unas fechas. Aparte de comprobar lo mal que he tratado toda la vida mi pobre material escolar, al abrirlo he descubierto lo pava que puedo llegar a ser. Pero con una punzadita de nostalgia, eso sí.

declaracion-mar.jpg1º de Bachiller fue un año… difícil. 16 años, enamorada a distancia… Ya os imaginaréis el resto. Lo que yo no sabía es que estaba tan desquiciada. En cada página encuentro algún tipo de anotación o dibujo -a cada cual más cutre- que consigue sacarme los colores.

Allá donde miro, frases de canciones me recuerdan en fluorescente naranja lo loca que estaba: desde Frank Sinatra y su Something Stupid, hasta Modestia Aparte. Además, a partir de una hoja concreta comienza la cuenta atrás para ver al sujeto en cuestión: “50 días”, “48”, “73 h. 23 min.”. Terrible.

Por supuesto, no faltan tampoco las combinaciones de nombres –“Blanca & X”, “X & Blanky 4 ever”, “Blan et X”, etc.-,  o simplemente los diferentes diseños de su nombre: en cursiva, en mayúsculas, girado, al revés, en mosaico… Desde luego, si lo hubiese visto, me hubiera dejado mucho antes.

imagen-870.jpgMis desvaríos no se quedan en el nombre de mi amado, sino que se extienden a Hombres G en general, y a David Summers en particular -él también debería estar asustado-. Por supuesto, mis ensayos de firma y grandes frases elocuentes, tales como “Me aburro”, también se extienden por todo el libro.

Pero, sin duda, lo que más pena me ha dado ha sido llegar a la Revolución Rusa y encontrarme la hoja destrozada. El motivo aún lo recuerdo bien: la noche anterior había cortado con él y por la mañana me dediqué a llorar en clase, con lo cual la tinta está corrida y el papel como arrugado.

Al final, los objetos con los que pasamos cada día son los que reflejan nuestro estado de ánimo o nuestra manera de pensar y comportarnos… Algún día este libro valdrá millones. Ya lo veréis.

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9 Respuestas a “Los libros viejos del colegio…

  1. Aysss!!! Cuanta verdad… yo escribia el nombre del chico que me gustaba entre las lineas de los libros para que no se vieran!!! Jajajaja!!!

    Que bonito Blanca, me ha encantado este post!

    Besitosss

  2. Jejeje, pobre revolución rusa. Buen post.

  3. Ay! cómo te entiendo Blanquita… Y tienes toda la razón, algún día esos libros valdrán millones…

    Pero bueno, pasando el tiempo considerable, es bonito recordar y llegar a reconocer que nosotras también pasamos por la edad del Pavo Real.

    Qué tengas buenas semana!

  4. Jajajaja yo también hacía lo mismo. Si es que hay cosas mundialmente comunes…

    ¡Incluso recuerdo una racha que me dio por poner el título de la serie “La familia crece” en japonés por todas partes!

  5. Pues yo tenía un trauma de pequeño con los libros del cole. Como mi madre era profesora, los representantes de las editoriales le regalaban los libros de muestra, cosa de la que yo me beneficiaba (fijaros si era ahorro aquello) pero con la “pega” de que los libros llevaban en la portada un enorme sello de “MUESTRA:SIN VALOR COMERCIAL”. Aquello me delataba ante el “sector duro-macarrilla” de la clase por lo que solía empapelarlo bien pronto con todo tipo de pegatinas/dibujos…. ¿por donde andarán hoy…?

  6. ACOOLGIRL: jajaja me encanta… Aunque no lo pudiera ver nadie, aunque no sirviera de nada, TENÍAMOS la necesidad de escribir su nombre, eh? El mío estaba a distancia, pero su nombre bien cerquita de mí; no se me fuera a olvidar.

    HACKETT: Gracias!! Sí, bueno… La verdad es que nunca me entró ese tema.

    SANDRA: Sí… la verdad es que ahora me hace mucha gracia, aunque la verdad es que refleja lo chafada que estaba 😦

    LAUDREY: Ey… lo de la familia crece ya no es tan común jaja…

    DECO: Si buscas probablemente aparezcan, pero lo malo es que también aparecerán con todos los traumas infantiles que te hizo pasar tu querida madre por querer aprovechar las ventajas que su trabajo le otorgaba… ¿En qué estaría pensando????? Debería haber pagado TODOS los libros que necesitabas y quemar los otros, verdad? jajaja… Seguro que de pequeño pensabas así. 🙂

  7. Yo la verdad es que no era muy de “customizar” los libros, porque sino luego a la hora de estudiar me estresaba mil.

    Lo que si que tengo son cientos de folios al final de todos los libros con las cosas que escribía en clase cuando me aburría.

    Desde frases chorras que decíamos en momentos de inspiración, hasta grafittis con mi nombre y dibujitos varios, jeje

    Besitos!

  8. Qué cosa más mona, jajaja. Yo no era de esas, no me gustaba nada pintar mis libros… Yo era más de fantasear e imaginarme historias… además, a mí el que me gustaba en el isntituto iba a mi clase así que yo perdía el tiempo mandándole notitas…

    Que tiempos.

    Me encanta cuadno te pones tierna y super humana. Un beso 🙂

  9. Tienen razon, no solo las mujeres se ponen cursis, uno tambien, yo en esa época componia una canción para una niña “Blanca Roberta” pues tocaba la guitarra desde ese tiempo, me moria para que me escuchara y que me hablara, y tambien ponia la letra de canción en los libros.

    SI QUE TODO ES HERMOSO CUANDO VA UNO A LA ESCUELA.

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