Grand Prix

toro.gifAprovechando que mi madre se ha traído el portátil a San Lorenzo, he decidido rellenar mi tiempo de estudio para hablar de algo triste, algo que me ha fastidiado el verano; y, sobre todo, algo que me ha hecho entender que ya nada será lo que era… El Grand Prix se ha ido a pique.

Ya no se puede negar: es una verdad indiscutible. Tantos años viendo el Grand Prix después de cenar -antes de irme a la cama hace unos años, antes de arreglarme para salir los últimos- y el mito se me cae en 10 minutos el otro día, cuando puse Telemadrid, canal en el que lo echan actualmente (no sé si también en otras autonómicas, vosotros me diréis).

ramonchu.jpgPara empezar… Ramonchu vs Bertín. Nada que ver, ¡por Dios! ¡Ni color! Mientras uno comenta de manera graciosa y sincera -el tío se partía- los vídeos de las repeticiones, el otro lo comenta sin ganas, con voz de borracho -algo que le debe de venir de nacimiento, porque recuerdo cómo le imitaban en el Informal– y sin una pizca de ingenio. “Uy, sí, ese se ha caído. Pues vaya. Uy.” Nooo, Bertín, no. ¡Error! El Grand Prix es el programa del abuelo y del niño, el programa que esperamos poder comentar en el desayuno del día siguiente, y con el que esperamos poder irnos con una sonrisa a la cama o al botellón. Lo mismo da. El caso es que hay que ponerle ganas.

Otra cosa: las bailarinas y las canciones. Cuando yo tenía unos cuatro años hice una revelación a mis padres que les debió costar un pequeño paro cardíaco: “Yo de mayor quiero ser bailarina del Grand Prix.” Recuerdo su respuesta: “Pero Blanca… Tú puedes aspirar a algo más.” Por supuesto, me parece una profesión más que respetable, pero en aquel momento era el sumun. La leche, vamos. Por eso les odié. No había más que ver a esas chicas delgadas, con el pelo teñido, con uniformes de plástico ajustado amarillo y azul -enseñando todo para el deleite de los abuelos- y que, además, cantaban -el término playback… no- los temas de cada prueba, que siempre tenían una letra elocuente que diera pie a sus caras de “uhhh, qué difícil” o “uhhh, cómo quema la patata caliente”.

granprix4p.jpgImaginaos mi cara del otro día cuando veo que ahora las chicas van vestidas de diferentes colores, con ropa no demasiado ceñida; no son ni la mitad de guapas de lo que eran; y encima… ¡¡las canciones son horteradas del verano!! ¡Es que ya ni siquieran hacen canciones para las pruebas! Y eso no es todo… ¡¡La presentadora va vestida normal!! Ya no tiene que llevar la minifalda y las deportivas, ni explicar las pruebas mientras enseña el culo y los azafatos se ponen morados intentando ayudarla.

Que, hablando de los azafatos, no sé por qué motivo, el otro día iban vestidos de diablos y hacían gestos obscenos. Tremendo. ¡Ah!, bueno. ¿Y las pruebas protagonizadas por niños? Pero, ¿qué es esto? ¿Que ahora puede participar cualquiera? ¡Si incluso cada equipo tiene dos padrinos!…

No quise cabrearme más y opté por apagar la televisión. No tenía fuerzas para descubrir que ahora en vez de vaquilla hay un cerdo, o algo así. No podía más…

Ese día me fui a la cama pronto. Triste. El verano ya no es lo que era. Yo no volveré a ser la misma, eso sin duda.

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9 Respuestas a “Grand Prix

  1. No, Blanch, ya nada es lo que era.

    ¿Que fue de aquellos maravillosos programas como “La Noche de los Castillos” o “El Gran Juego de la Oca” o sobre todo, y por encima de todos, el maravilloso “¿Qué Apostamos?”?

    En fins, nos vamos a pique.

  2. Odiaba este programa…ahhhhhhh, no podía con él….por dios…dos pueblos compitiendo, parecía el anuncia de villa arriba y villa abajo ahhhhh

    saludossss

  3. ¡Vaya mi alegato en favor de Bertín!

  4. Cierto, Walter Hegor. El programa era infumable, pero como bien dice el refrán (y bien refleja nuestra querida Blanca) …

    Otros vendrán que bueno te harán.

  5. JAMES: No puedes decir que el programa era infumable después de haber dicho esa verdad universal: ya nada es lo que era. Nada se comparará al Grand Prix.

    WALTER: Es la esencia de la España profunda… ¿O acaso Paquito el Chocolatero no es lo más basto, y al mismo tiempo una joya nacional?

    JAIME: A la mierda. Bertín molaba para lluvia de estrellas, no para comentar las cogidas de la vaquilla.

  6. Es muy guai

  7. Me gusta el Grand prix con el Ramon

  8. El Grand Prix es un programa bueno y para todas las edades, no como las mierdas k ponen hoy en día

  9. a mi me encantaban esas chicas de
    las coreografias del grand prix
    y con sus raras canciones:
    oohh coge la pata y esta caliente
    te estas quemando
    ¡uhy! ay te exploto mi amor

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