Noche blanca

escudo.jpgNo voy a hablaros de la Noche Blanca, la que organizó Gallardón en Madrid y que en teoría tuvo tanto éxito -a lo mejor yo vivo aparte, pero no me enteré de -, sino de la verdadera noche blanca. La noche en la que la Castellana se llena de coches que pitan y vuelan con banderas blancas, rojas y amarillas; en la que los autobuses tienen más marcha que cualquier discoteca; en la que casi todo el mundo va igual vestido; en la que, cuando te encuentras a alguien por la calle, sabes que tiene el mismo sentimiento que tú, la misma emoción, la misma ilusión. La noche en la que el Real Madrid gana la Liga, la capital se pone a sus pies.

El 17 de junio del 2007, pasará a la Historia del fútbol español como uno de los finales de Liga más apretados que se recuerdan. Y lo que empezó siendo una jornada emocionante, acabó siendo una noche de infarto.

Como buena madridista que soy, necesitaba ver el partido con ambiente; y, ya que mi padre desertó al campo -afortunado él-, yo decidí subir a casa de mi amiga Clau, que vive a tiro de piedra de mi casa. Yo, Raúl; ella, Van Nistelrooy. Las dos, histéricas.

Después de una pésima primera parte para el Madrid, decidimos empezar a hacer todo lo que estuviera a nuestro alcance para ganar la Liga: “Dios, si gana el Madrid, te prometo que no volveré a…” (seguro que Él estaba pendiente de eso), “siempre que hemos ganado una final tenía en la mano la bufanda, ¡y no la he encontrado!”, etc. Pero lo mejor fue cuando Clau y su hermano, Marcos, decidieron que su madre, Patricia, nos traía mala suerte, que el fin de semana pasado el Madrid metía cuando ella estaba fuera. Oye, mano de santo. Cada vez que la pobre Patricia, tan nerviosa como nosotros, se iba a hacer sudokus a la cocina metíamos gol. Lo siento, pero era para creerlo. ¿O no, Clau?

Nosotras, como buenas madrileñas y habituales usuarias del transporte público de esta nuestra ciudad, al ver la cola que había para coger el autobús, dejamos que unos cuantos despistados se subieran en otra línea que se desvía antes de llegar a Cibeles -haber preguntado, ¿no?- y nos metimos en el 27, que baja hasta el final. Creo que fuimos las únicas tontas que pagamos, porque todo el mundo entró en avalancha y claro, a ver quién es el conductor guapo que se atreve a chistar a todos esos hinchas eufóricos. Mira que había gente, pero, casualidades de la vida, nos encontramos en seguida empotradas contra el cristal por un lado, y contra nuestro amigo Perico por el otro.

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Van Nistelrooy y Raúl

El partido terminó como la Liga: con victoria madridista por los pelos. Peo no os voy a contar eso, que ya os lo sabéis. Acto seguido, nos fuimos a la Castellana pasando por delante del Bernabéu, no había mucha gente todavía, porque los futbolistas seguían haciendo el paripé dentro.

 

La verdad es que yo no tenía ni idea, pero Perico demostró esa noche ser madridista de verdad: aparte de venir directamente del campo con su camiseta de Van Nilsterooy firmada por el propio Beckham, se sabía absolutamente todas las canciones madridistas (que son muchas) y decidió ejercer de cheerleader. Tanto en el autobús como en la plaza, Perico conseguía empezar una canción, y no quedar como un pringado; al contrario, animaba a la gente allá por donde pasaba. En declaraciones posteriores, Perico ha planteado la posibilidad de trabajar en el micro del Bernabéu -¿Cómo se le llama ese hombre? ¿Locutor?-, y yo, desde aquí, le animo a hacerlo, porque potencial tiene. Ya sabes, si te va mal Industriales…

Aquí dejo el vídeo del autobús, para que os hagáis una idea de lo que era aquello. Además, veréis cómo Perico insulta a cierto jugador -para deleite de Clau- y todo el mundo le sigue…

 

Bueno, después de mil vueltas por la plaza, conseguimos encontrar al resto del grupo (Marins, Mary y compañía), y cogimos sitio para poder ver a los jugadores. So pena que tuviéramos delante el catálogo madrileño de kinkis, que, borrachos, fumados y puestos de todo como estaban, decidieron extender la hermana pequeña de la bandera de Colón, y no veíamos nada. Además de tener que soportar que se restregaran contra nosotros sin camiseta cada vez que se daban un empújón entre ellos, algo mucho más habitual de lo que os podéis imaginar.

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Dándolo todo por el madridismo

Por fin llegaron los jugadores, vuelta a la fuente, la bandera a la diosa, el We are the champions (güi ar de championssshhh para los de alrededor), las lágrimas, los fuegos artificiales… Increíble, vaya. Aquí os dejo un vídeo que sí conseguí poner en Internet. Como a la mitad se pone mucho más interesante que al principio, que se hace un poco repetitivo.

 

La vuelta a casa fue colosal… Clau y yo, decidimos volver a casa andando, así que enfilamos Castellana. Nada más llegar al comienzo del paseo, vemos que hay un montón de antidisturbios colocados a lo Star Wars y  decidimos andar más rápido. Claro, aquí andar más rápido supone meter prisa a los de delante, porque esa noche el madridismo de Cibeles es una masa única que se desplaza a velocidad de hormiga (¿quién será el primero?). De pronto, un estruendo: los kinkis de antes y sus secuaces están tirando las vallas que protegían el autobús del equipo. ¿Reacción de los antidisturbios? Porra pa’rriba y a correr como los grises. Clau y yo conseguimos medio subirnos a un poyete para no recibir golpes en las piernas, y, en cuanto pudimos, huimos por las callejuelas, advirtiendo a todo el mundo que nos encontrábamos de la suerte que les esperaba si bajaba (kinkis+pelotas de goma). Pues eso, cual ratas todos conseguimos escapar por las calles colindantes y llegar a Serrano. A partir de ahí, decidí que voy a salir por las noches con la camiseta del Madrid. ¡Qué éxito! -Clau el triple que yo, por lo menos-; debía de ser la adrenalina… No sé, el caso es que tuvimos el placer de escuchar la mayor burrada que he oído en mi vida.

Cuando llegué a mi portal, me despedí de Clau y respiré hondo. Empezaba a estar cansada, las piernas me latían y tenía mucho calor; por fin podría llegar a casa y descansar. Pero, cuando me metí en el ascensor y le di al botón de subida, no pude evitar reírme: los chicos que me acababa de cruzar al entrar habían hecho un submarino. Qué surrealista, madre mía.

6 Respuestas a “Noche blanca

  1. Te falta mencionar a cierto grupito escurialense que te encontraste entre la masa…Muy chungo no ver a Blanky jeje….Joe, q ambientazo….q recuerdos..y yo aqui ahora estudiando aburrida…

  2. Vaya nochecita… madre mia!!! Pero por el Madrid… lo que sea! Jajaja!!!

    Oye, tu amigo Perico es monisimo!!! Como le den trabajo en el Bernabeu…me voy todos los findes a verle!!! Jajaja!!!

    Un besazooo

  3. Todo muy lindo, mucho festejo, mucha Cibeles, mucho “güi ar de championssss”, pero corrieron a la madre de tu amiga por ser mala suerte…. jajaja

  4. MARTA: jajaja siii os viii pero fue medio segundoooo petarda

    ACOOLGIRL: jajajajajajajajaj sisi, Perico es muy mono, pero también María, su novia😄 es a la que tapo con mi cabezón en la foto

    PAY29: bueeeno, a veces hay que hacer sacrificios… no?

  5. Joeee, yo me lo hubiera pasado en grande allí!! Se monto una buena allí!!!

    http://alvear07.blogspot.com

    PD. Etoo c*b%$n saluda al campeon!!

  6. Yo desde luego, disfruto más cuando mi Betis consigue algo de eso, darse cuenta que lo hace de poco en poco, con lo cual la alegría es mucho mayor. Una vez al año no hace daño, pero es constumbre más sana hacerlo una vez por semana XDDDD. Abrazos

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