Operación bikini

Hoy, 21 de marzo, comienza la primavera.

Supongo que ya lo sabíais -nadie escapa de esos telediarios machacones con la “paradoja” del temporal de frío justo cuando empieza la primavera, ¿eh?-, pero al ser mi segunda estación preferida -el verano no es comparable con nada en esta vida- tenía que empezar de manera dramática.

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Ahora, cuando empieza el buen tiempo, me tranformo completamente: durante el invierno soy vaga porque no me apetece moverme de un sitio calentito, ahora lo soy por querer estar todo el día tirada en el césped. La verdad es que la consecuencia es la misma, entrar en clase lo menos posible, pero con otro rollito. Vosotros me entendéis…   En realidad, no siempre estoy tirada al sol, porque antes de que empiece el calor aplastante me apetece caminar por la Castellana sin rumbo fijo -aunque suelo terminar mirando las tiendas de zapatos y bolsos del barrio de Salamanca-, dejando que el polen me destroce los ojos y la nariz, y evitando ser atropellada por ciclistas patosos.

Y es que la primavera nos cambia el ánimo a todos. Ya sabéis, los pajaritos se dan besitos en las ramas de los árboles, las parejas pasean de la mano y se miran arrobados… y a la mayoría de la población femenina nos entra la neura de la operación bikini.  Sí, se acabó, empecemos a decir verdades: la primavera significa prepararnos para el verano, acabar con los restos de las navidades, olvidar las consecuencias de los exámenes sobre nuestros michelines. La primavera es un suplicio para nuestro estómago.

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El momento en el que decides empezar con la dieta es aquel en el que descubres… que lo necesitas. Comprando ropa es bastante probable. En todas las tiendas está ya la ropa de verano, y aparte de querer pegarte un tiro (y darte UVA) cuando te ves en el espejo del probador -sigo diciéndolo: ¿por qué esa luz?- te comparas con la chica monísima que está en el de al lado y que lleva el mismo vestido que tú. Ah, y le queda bien; no como a ti que pareces una morcilla de lo embutida que vas.

Sales de la tienda mosqueada y de camino a casa vas pensando lo que no volverás a probar hasta conseguir la talla deseada. Ya en tu cuarto decides ver cómo es de grave el asunto, y haces lo peor que se puede hacer a estas alturas del año: probarte tu bikini favorito. Buf! Error! Es obvio que vas a estar blanca, con kilos de más y con las piernas no aptas para ser mostradas (me entiendes). Acto seguido te vas a la báscula y apuntas el peso exacto. “En una semana, un kilo menos”, piensas decidida mientras hueles la cena.  “Bueno, ¡de mañana no pasa!”, y vas a ponerte hasta arriba de lo que haya, porque “como es el último día que me lo puedo permitir…”.

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“El desayuno es para reponer fuerzas, lo que quiera. Eso sí, a media mañana nada… como mucho una manzana. En la comida lo que me apetezca menos pan. A media tarde nada; y de cena algo ligero. ” No suena tan terrible, ¿verdad? Pues no sé para vosotros, pero yo me confieso adicta a: casi todo lo existente en la cafetería de la universidad, al pan, a la bollería industrial para merendar, y a dormir con el estómago lleno. Lógicamente, lo que me impongo lo cumplo dos días, aunque con un poco de esfuerzo acabo comiendo menos y me meto en la cabeza que “el cuerpo se acabará acostumbrando”, aunque el gremlin que se ha instalado en mi estómago me haga pensar lo contrario con sus continuos rugidos.

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Semana a semana me peso y, bueno sí, algún cambio sí que noto, me ha bajado un poco de aquí, peso un pelín menos… pero… Dios mío, cuando empiezo a levantar los brazos en señal de victoria, me doy cuenta de que parece que me han inyectado gelatina para sustituir los bíceps: tengo que hacer ejercicio.   “Ale, pues me pongo una tabla facilita y corta para poder hacer todos los días. Así en junio se notará, digo yo.” Bueno, me parece que a partir del año que viene debería saltarme esa fase, porque, la verdad, para cansarme cinco noches -que total, eso no se nota luego- y perder la apuesta de todos los años con Miguel -sí, dice que me quiere, pero no tiene ningún tipo de problema en reconocer que no tiene nada de fe en mí-, podría pasar, ¿no?

Bueeeno. Pues ya veis. Ahora mismo estoy en fase de “sé que no puedo hacer milagros, pero al menos intentaré ser más sana”. Camino un poco más, intento no comer tantas guarrerías (aunque luego acabe merendando un Brownie de chocolate, como hoy) y no me saco el carnet, ya sabéis, para ir andando al transporte público y apretar los glúteos al subir las escaleras del metro, como aconsejan todas las revistas (¿lo habéis probado? es complícadisimo). ¿Y todo para qué? Pues muy sencillo: para en junio estar como quiero e ir dejándome progresivamente, para que luego en agosto -el mejor mes del verano, a mi parecer- vuelva a estar como ahora.

¿Hacemos cuentas? 4 meses de suplicio (de marzo a junio), para 1 de esplendor(julio). Pero bueno, mira, llevo así desde los 14, no voy a perder ahora la costumbre, ¿no?

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11 Respuestas a “Operación bikini

  1. Estoo… bien, como lo de probarme bikinis es algo que no he hecho nunca, y no tengo intención de cambiar este hecho a estas alturas… comentaré la primera parte del post, donde dices que te gusta el verano, y diré que… ¡a mi no! ¡argh! ¡Hace demasiao calor, no puedo con él! :S

    … sí, me gusta llevar la contraria, un poquillo xD

  2. Bravooo! Has conseguido retratar perfectamente lo que una gran mayoría está pensando ahora mismo!! Jajaja!!!

    Yo creo que soy peor que tú, porqu ecada noche digo… mañana ni una guarrería más!! Y acabo merendandome la panadería entera!!! Aysss!

    Cómo cuesta hacer dieta, eh???

    Un besazooo

  3. Jajaja, me parto. Me jode pero tienes razon, ¿te he dicho que me he dejado 120 euros en una bici estatica? De momento he hecho media hora cada dia (2) y en total he quemado 1300 calorias. Estoy motivada pero mi ilusion no es el verano, es la primavera: tiempo de camisetas de manga corta y tirantes y momento en que los michelos saltan y se cuelgan del pantalon como si se quisieran suicidar de un salto al vacio (por mi, que no se corten).

    Espero que hayas aprobado, seguro que si!
    Un beso light 😉

  4. A casi todas nos pasa igual, yo cuando llegan estas fechas digo “no me voy a pasar de la raya” pero claro llega semana santa, con sus torrijas, sus rosquillas….no puedo resistirme!!

  5. Yo también estoy haciendo operación Bikini!!, jeje.

    Me he propuesto ir al gimansio (más días) y salir a correr para pillar un poquito de forma fisica, que esto de descuidarse en invierno no mola nada.

    Aunque no tiene nada que ver, para mi la Operación “bañador de flores” también incluye ir a rayos, porque estoy más blanco que los pollos del Carrefour, jeje

  6. Jajajajaja otra q se ha apuntado ya a la operación bikini, pero me pasa lo q a ti, me gustan todas las guarrerías de chuches, bollería (sobre todo con chocolate)… y ahora q te lo prohibes es cuando más ganas te entran de comerte algún ‘alimento prohibido’. Ains si es q nos gusta sufrir… xD

  7. jajaja!! qué razón tienes con lo de las luces de los probadores… Sobre todo en woman secret… quieren traumatizarnos!
    Bueno, yo desde después de Navidad intento controlarme en lo que como, pero es muy difícil, aquí en granada hay demasiadas croissanterías de esas con escaparate y ventanita que da a la calle y el olor a hojaldre me vuelve loca, así que cada vez que voy andando acabo recuperando las calorías perdidas con una napolitana de jamón y queso o una palmera de chocolate =( La vida es muy dura… pero bueno, procuraré que mis amigas engorden más que yo y así con el contraste será menos =P
    Un besoteee

  8. D. JB: Mal hecho, deberías probarte bikinis más a menudo. Sobre lo de las estaciones, no puedo llevarte la contraria porqeu no lo entendería en la vida XD

    COOLGIRL: Cuesta cuesta, pero bueno, al final algo se consigue. Yo seguiré intentándolo!!

    ANA: Myu bien, ahora que te has gastado la pasta, amortízalo o ve preparando fotos para e-bay, porque casi seguro acaba ahí jajaja… Yo sería incapaz de hacerlo.

    PEORPARAELSOL y KIMBERLY: Ánimo. Simplemente ánimo. XD

    ALMA: Interesante lógica. Creo que cebaré a mis amigas…

  9. Pero que razón que tienes, yo estoy en plena operación bikini, así que estaremos juntas…jajaja

    Besitos wapa!

  10. No podrías haberlo descrito mejor! a estas alturas en las que nos encontramos la temida “operación bikini” ronda ya por nuestras cabezas, y sí, sabemos que tenemos que hacer algo, llevar una vida más sana, pero… lo que tu dices, lo bueno que está todo lo que hay en la cafetería de la UNiversidad! y sobre todo si te lo tomas en la terracita al sol…

    Aysss, es que a mi me priva la primavera! junto al otoño mis estaciones favoritas ( yo también innovo un poco en eso 😉 )

    Besitos!!

  11. No sabes lo que me he reído leyendo este post !!
    En dos palabras : Eres lamejor !!

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