Momento powerful

Dos de mis últimos posts trataban de cómo podemos ser dominados por gente que en un principio nos da igual (reconocedlo, el 98% del tiempo, cuando no interfieren en vuestras vidas, os importan exactamente un pito). Gente poderosa llamé a dichos posts, sabiendo la influencia que tienen sobre todos nosotros. Lo que no dije antes fue que, al igual que esas afortunadas minorías -peluqueros, encargados de reprografía (quien sepa cómo se llaman que me lo comente), etc.- cualquiera puede sentirse, aunque sea momentáneamente, poderoso/poderosa. Puede tener un momento powerful.

Sé que es un término completamente estúpido, sé que me aburro, pero también sé que todos habéis vivido alguna vez un momento así. Me refiero al momento en el que te pones de buen humor. Hablo del momento que hace que tu día merezca un poquito más la pena. Es ese momento en el que no puedes reprimir una sonrisa. Existe el momento en el que piensas “ahora me debería estar viendo tal persona” o “sí, miradme, lo merezco”. Son pequeños detalles diarios, pero que en un momento adecuado te cambian el estado de ánimo fácilmente.airport.jpg

8:17 a.m. Nuevos Ministerios. Cualquier mañana de invierno. Te da un golpe de calor al entrar en la estación de Cercanías, no encuentras el abono, llegas tarde a clase. Vas despitada con los cascos mientras bajas las escaleras mecánicas. De repente, una canción, Hace calor por ejemplo, no puedes evitar que te anime un poco. Llegas al andén, te plantas en el borde de la vía, y, como si estuviera sincronizado con la música de tu iPod, llega el tren. La gente se levanta y camina despacio, sin ganas, y justo donde estas tú, a un paso de ti, se abren las puertas. El vagón es tuyo, nena. Tú sonríes: tú controlas.

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Llegas a tu destino, un poco más feliz que cuando saliste de casa. Sales a la calle y echas a andar movida por nuevas canciones y tu optimismo. ¡Zas! Ves a lo lejos una cuadrilla de obreros (por ejemplo). Bajas la mirada y aceleras un poco el paso. Te gritan algo, te cantan, te piropean. Tú levantas la vista al cielo y pones cara de “¡Qué horror! ¿Es que no se dan cuenta de lo incómodo que es eso?”. Sí, pedazo de hipócrita, hazte la loca, pero te duelen las mejillas de luchar contra tu sonrisa mientras piensas “Aunque más incómodo es que no te digan nada”. Es verdad que a veces se pasan y entonces no hace ninguna gracia, pero por lo general, piropo que cae, momento powerful que vives; y luego seguramente llegarás a tus amigas “Jooo tíiiiaaaa, no sabes lo que me acaban de decir…”. Y no tengas duda de que tus amigas estarán pensando la manera de introducir en la conversación aquél piropo que recibieron un día que…

Ya por la tarde estás en casa y decides arreglarte para salir por ahí. Abres el grifo y pones la música. El ritmo se apodera de ti y, aparte de pasar completamente de todos los consejos de ahorro de agua, en vez de tardar los 10 minutos que le habías prometido a la persona X que te está esperando, sales hora y media después, tras una fatigosa sesión de baile delante del espejo. En realidad, este momentazo no tiene por qué pasar necesariamente en el baño. ¡Qué va! Un probador de Zara con una minifalda favorecedora y tu móvil como micro, una ventana que te devuelve tu reflejo mientras estudias (con el subrayador como micro) o un escaparate en medio de la calle (aquí te abstienes de buscar micro)…; cualquiera de estos escenarios es perfecto para sentirte poderosa, bien contigo misma.

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Por supuesto, también hay momentos un poco más tiernos: la llamada que llevabas esperando tanto tiempo, esa mirada en la cafetería, cuando un niño de 2 años decide prestarte atención más de medio minuto seguido…

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Puede que penséis que soy una egocéntrica o que digo chorradas -o las dos cosas-, pero podría seguir con mil momentos así y seguro que con cada uno de ellos habrá al menos una persona que se sienta identificada. Por razones obvias, supongo que las chicas me habrán entendido mejor; y, sinceramente, quiero que sepáis que a mí no me parece mal que tengamos de vez en cuando un subidón de autoestima (aunque sea con chorradas tan grandes como lo del tren). Al fin y al cabo, nosotras lo valemos.

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4 Respuestas a “Momento powerful

  1. Vamos te entiendo perfectamente, yo siento esa sensacion muchos dias. Coincido contigo enla misma situación; principe pio, bajo las escaleras y..mi tren vacio esperandome…

  2. Yo soy chico y comprendo perfectamente lo que dices, jeje. Casi todo lo que has comentado me ha pasado alguna vez, bueno lo de los obreros nop, pero una vez me piropearon un grupo de mujeres que estaban sentadas en una terraza. ¿Eso sirve?

    Cuando voy paseando por la ciudad escuchando musica en el iPod, son esos momentos en los que no existe nada, solo yo y mi felicidad. Es como si fuera en la burbuja del anuncio del Seat Altea.

    PD: Cuanto tiempo sin escuchar a Bebe, que grande que es esta chica. Por cierto, ¿Cuando volverá a sacar un disco? jeje

  3. Momento powerful! me ha encantado… paténtalo!!!

    Me veo identificada en cada una de las situaciones que describes… salvo que cambiamos metro por bus. Delante de un escaparate no se puede improvisar un micro? mec! error!! no necesito más que mi mano cerrada para ello…

    Es que a vale que andemos todo el día deprimidas, stressadas, autocompadeciendonos…
    No, no, y no! hay que quererse y eso no es ser egocéntrica!

    Ójala disfrutáramos más de los pequeños momentos powerful…

  4. Pingback: Oportunismo musical « Oh!

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