Oh!

Entradas etiquetadas como as ‘Verano’

Inciso.

Septiembre 10, 2008 · 2 comentarios

Sé que todo el mundo está ansioso por ver qué pasa, por qué no publico. Lo sé, lo sé. Y lo entiendo.

Ahora en serio. Durante todo el mes de Agosto y hasta el domingo pasado me he conectado muy poquito a Internet, sólo para cosas básicas.

La verdad es que, a pesar de lo viciada que estoy al ordenador, es un gusto poder desconectar de vez en cuando -y más aún cuando la única asignatura que tienes que estudiar para Septiembre es Periodismo en Red-. Y eso es precisamente lo que he hecho.

Sin más dilación os comento que tengo varios posts en construcción y que en breves empezaré a subirlos. Puede que incluso hoy. O no.

No sé… Sigo con la pereza del verano. Es lo que tiene ser estudiante :)

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Sobre las cursiladas y el verano.

Julio 31, 2008 · 4 comentarios

Yo no soy cursi. No lo creo, vamos. Cariñosa sí; pesada seguro. Pero cursi… Puede que de puertas para dentro lo sea, pero como eso nunca lo sabréis, pondré cara de Chuck Norris y seguiré con mi post.

Algunas de mis amigas son tan cursis que parece que están enamoradas entre ellas. Necesitan decirse constantemente que se quieren, y las felicitaciones de cumpleaños suelen ser una buena excusa para evocar los años de amistad y para dejar patente cuán importante es la otra…

La verdad es que en este terreno me he acostumbrado y lo controlo. Tengo cubiertas sus necesidades, y si hay que llamarlas gordi  cada tres frases, colgar con un mua, y terminar los mensajes con Tq, se hace. Y si hay que dar un abrazo diciéndoles que se las quiere, se da. Porque no es que no lo sienta, que conste. -Lo de gordi no, que puedo salir mal parada.-

Ahora, tema chicos. No puedo con las parejas empalagosas. Puede que desde fuera yo resulte empalagosa a alguien, y sé perfectamente que cuando me pongo ñoña soy bastante cansina. Pero no creo que me veas jamás haciendo el “cuelga tú“, o corriendo hacia mi pareja en el aeropuerto; así por poner ejemplos tontos y sin querer dar nombres y apellidos de quienes cometen tales barbaridades -que los tengo-.

Los mensajes en el móvil: ¡que no necesito que mi novio me diga cada noche lo importatne que soy para él! Que eso no es ser soso, es tener dos dedos de frente. Conozco a una chica que si su novio no le pone que la quiere cada noche se cabrea. Eso es una tiranía, no una relación de pareja.

No continúo con el tema porque os juro que podría tirarme horas, y cuando me enrrollo lo hago bien.

El caso, ¿todo esto a qué viene? Que entre tantas cursiladas con las que me voy tropezando por el mundo -que suelen venir camufladas de horteradas, porque hay que reconocer que van peligrosamente de la mano-, me he quedado enamorada de esta canción: Mint Car.

El grupo es The Cure, me imagino que algunos lo conoceréis. Tíos raros donde los haya, pero que resulta que son capaces de hacer la canción más cursi del Universo sin despeinarse; más que nada por el fijador del cantante.

Y leyendo la letra de esta canción y viendo después el vídeo, una puede llegar a la conclusión de que a veces se puede ser cursi… Pero disimulando y sin perder la compostura.

Así que ahí va mi cursilada del verano: pongo este vídeo pensando en el viaje que me espera por Londres y Colonia. Me imagino que no me volveré a conectar hasta septiembre, así que feliz verano a todos y espero que disfrutéis de la canción.

 Besos varios.

Mint Car – The Cure

The sun is up,
I’m so happy I could scream!
And there’s nowhere else in the world I’d rather be
than here with you
it’s perfect,
it’s all I ever wanted.
I almost can’t believe that it’s for real,
so pinch me quick.I really don’t think it gets any better than this.
Vanilla smile
and a gorgeous strawberry kiss!
Birds sing we swing,
clouds drift by and everything is like a dream.
It’s everything i wished.

Never guessed it got this good,
wondered if it ever would,
really didn’t think it could.
Do it again?
I know we should!!!

The sun is up,
I’m so fizzy I could burst!
You wet through and me headfirst
into this is perfect,
it’s all I ever wanted.
Ow! It feels so big it almost hurts!

Never guessed it got this good,
wondered if it ever would,
really didn’t think it could.
Do it some more?
I know we should!!!

Say it will always be like this,
the two of us together.
It will always be like this
forever and ever and ever…

Never guessed it got this good,
wondered if it ever would,
really didn’t think it could.
Do it all the time?
I know that we should!!!

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Gym-Tonic

Julio 13, 2008 · 4 comentarios

Shame on me. ¿Recordáis que me apunté al gimnasio el año pasado? Bueno, pues en esa ocasión desperdicié, (frente a todo pronóstico, ¿eh?) un maravilloso bono de diez entradas válido durante seis meses… Porque fui dos veces.

¿Y por qué debería avergonzarme? Pues porque desde abril de este año vuelvo a ser abonada del mismo gimnasio y, atención, ¡voy! ¡Y no lo he contado todavía aquí!, con el jugo que puede dar el tema…

Atentos: de abril a julio, miércoles y viernes, una hora de lo que llaman GAP (Glúteos, Abdómen, Piernas). Pero no es operación bikini, ¿eh? Eso es demasiado tópico…

Tú te apuntas, y cuentas emocionada el total de días que asistirás, y así a ojo calculas lo estupenda que te vas a poner para el verano. Error, queridos, error. El primer número lo divides por la mitad, la segunda imagen la doblas exactamente. Et voilá! Tu imagen en bikini para el verano.

Aparte de eso, a mí me divierte bastante ir al gimnasio, la verdad; es como adentrarte en una dimensión desconocida. Y tras cuatro meses no acabo de adaptarme.

Lo primero, ¿por qué son todos tan felices? No voy a hacer suposiciones malintencionadas sobre lo que se echan en los batidos estos reconstituyentes -sólo con pensar en sabores tales como chocolate con plátano me pongo enferma-, pero en serio que no me parece normal lo sonrientes que son todos los de la recepción. ¿El problema?, pues que no sé a qué se debe tanta amabilidad. ¿Quieren retenerme más meses? ¿Les caigo bien? ¿En realidad su sonrisa es de pena y te miran de arriba abajo pensando “pooobre…”? No sé. Me confunden; no consigo captarles y cada vez que entro en el recinto me siento incomodísima.

De todas maneras eso se pasa pronto, porque en seguida ves que todos los cachitas que te saludan y sonríen publicitan un calendario en el que han posado desnudos para recaudar fondos. Que qué manía, ¿eh? De toda la vida, para poder irte de viaje de fin de curso hacías fiestas y camisetas, no te ponías a posar en pelotas. Pero últimamente la gente ha perdido la vergüenza y se dedica a apropiarse meses del año y a hacerse fotografías absurdas -y por lo general malas- con cualquier excusa. Con lo cual, ya lo siento si habéis participado en algo así, pero consiguen que pase de la confusión a cierto sentimiento de… ¿superioridad?. No sé, pero ya no me atoran.

El caso es que después de eso, toca bajar las escaleras hacia el vestuario, el lugar donde se comprueba que, definitivamente, la gente no tiene ningún tipo de pudor. Tengo veinte años y puede que esté anticuada, pero a mí ver señoras completamente desnudas ya me descoloca del todo. Que sí, que suena bien, que será la fantasía de muchos… Pero no os equivoquéis, porque a mi gimnasio no vienen, gracias al cielo, Gisele Bundchen y Jessica Alba, sino la señora que está echando barriga y la gordita que necesita hacer ejercicio. La realidad puede ser muy cruda…

Para superar este mal rato (yo vengo cambiada de casa) me concentro en mirar mis zapatillas, con lo cual no sé muy bien cómo es el vestuario, porque es que se pasean como Pedro por su casa, y en cuanto te descuides, ¡zas!, más de lo que querías verle a la señora de sesenta años.

Otra persona a la que no le importa enseñar más de lo que yo opino que debería es a mi monitor. Es un mozetón encantador -sí, mozetón es la palabra- y muy profesional, pero debe de ser que no encuentra pantalones cortos de su talla, por lo que el pobre va más bien apretado. Si lo ves de pie, bueno, choca pero está todo controlado; pero, claro, cuando te tienes que poner de rodillas en el step y levantar la pierna para atrás… la cosa se complica. Una vez más, yo opto por mirar al suelo y hacerme la sueca.

Pedro, así se llama el mozetón, también es un especímen propio del hábitat del gimnasio, que cada dos por tres siente la necesidad de gritar cosas como “¡Vamos, chicos!” o “¡Sí! ¡Con fuerza, siéntelo!”. También tiene la capacidad de gritar por encima de una música que ni la mejor rave de Madrid. Ésta varía con el profesor, pero jamás cambiará algo: cuanto más hortera, más motiva. O eso es lo que deben de pensar ellos, porque madre mía, aparte de que suelen ser letras hablando de cosas completamente inapropiadas cuando te encuentras tumbada boca arriba aprentando el culo para endurecerlo, la música es como de feria de pueblo. Pero a ver quién rompe esa tradición. No seré yo, desde luego.

Lo cierto es que cuando termino en el gimnasio me siento bien, estoy contenta por haber hecho algo. Y aunque no es que esté consiguiendo el cuerpo envidiable que yo me imaginaba mientras firmaba la matrícula, sí que estoy contenta. Lo malo es que, mientras pienso lo buena deportista que soy, me paseo por la Castellana con los pelos de punta, roja, y bebiendo agua sin parar; y sólo me doy cuenta cuando llego al portal de mi casa y me encuentro con el nuevo vecino guapísimo del 4º, ése con el que nunca coincido cuando voy con vestido corto para ir de fiesta. Claro, cosas del directo…

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Yyyyyyyyy… ¡corten!

Junio 26, 2008 · 2 comentarios

Y ya he terminado la mitad de la carrera.

No sé si soy medio periodista aún, sólo sé que estoy de vacaciones.

Un placer poder restregaros compartir esto aquí.

Buen día.

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