Oh!

Felicitadme

Mayo 12, 2008 · 4 Comments

Hoy aterrizo en la segunda década de mi vida.

PD: Por favor.

→ 4 CommentsCategories: Yo misma

I’m f***ing Matt Damon

Abril 29, 2008 · 3 Comments

Hay gente que no se ríe con este vídeo.

No lo entiendo.

→ 3 CommentsCategories: General

Razones por las que me ha gustado ir a Lovaina

Abril 21, 2008 · 2 Comments

Porque vivir entre mierda fortalece el carácter: Bea en el Kot, residencia donde dormíamos.

Porque la higiene no es tan importante: nuestro cuarto de baño.

Porque dormir en los trenes al final es sano.: Ana y Cris sobadas camino a Bruselas.

Porque mola hacer de guiri de vez en cuando: Bea, Ana, Cris y yo perdidas.

Porque Bélgica es precioso: Brujas.

Porque reír mucho es importante: Marta, Cris, Ana y yo en la Grand Place de Bruselas.

Porque una buena fiesta siempre se agradece: Ana y yo en el “círculo”, una especie de hermandad belga.

Porque que te rieguen de vez en cuando con cerveza nunca viene mal: los belgas son unos cerdos.

Porque el chocolate belga está tremendo: Ana en Brujas.

Porque los guiris tambíén: foto de estrangis.

Y por mil cosas más…

Pero sobre todo, sobre todo… Porque quiero a estas niñas.

Qué se le va a hacer.

Marta, Bea, Ana, Cris y Lola en Bruselas.

Abril 2008

→ 2 CommentsCategories: Yo misma

CPA belga

Abril 15, 2008 · 2 Comments

Esta señorita me llama “bolita” a raíz de una tarde de cachondeo en el polideportivo al que acudíamos puntualmente a remodelar nuestros michelines hará cosa de dos años.

Esta señorita a veces se ríe como una urraca.

Esta señorita es una de las personas más buenas que te puedes cruzar en la vida.

Esta señorita es una de esas pequeñas partículas llamadas amiguísimas que hacen que me guste tanto veranear/salir/sobrevivir en El Escorial.

Esta señorita decidió abandonarme allá por octubre para irse a tierras belgas a vivir una experiencia Erasmus increíble…

Y esta señorita va a compensarnos sus meses de ausencia invitándonos a visitarla.

                                                             Lovaina, la CPA va pa’ allá.

→ 2 CommentsCategories: Yo misma

Regla de oro de la conducción en Madrid

Abril 14, 2008 · 1 Comment

Detrás de todo atasco habrá un agente de movilidad.

Avisados quedáis.

→ 1 CommentCategories: Yo misma

Por probar…

Abril 5, 2008 · 7 Comments

El otro día vi en las noticias algo que me dejó de piedra: han creado un escáner del cuerpo humano que recrea la figura en 3D para así poder probarte ropa virtualmente. Como se ha expuesto en el  Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, en Valencia, por ahora quien vaya sólo se podrá probar ropa de diseñadores de dicha comunidad. (Más información: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080327/53448679705.html).

“Puede que sea el fin de tener que hacer colas en el probador y desvestirse para probarse ropa -una lata para algunas-…”, decía (más o menos) la reportera de los informativos. ¿Una lata? Sí, es cierto que muchas veces me llevo ropa sin habérmela probado, al fin y al cabo es en tu casa cuando te das cuenta de que eres una payasa por haberte comprado eso; pero no entiendo por qué me tienen que dejar sin la opción de disfrutar del momento probador.

Definición del “Momento probador“, a grandes rasgos: minutos que pasas en el probador de alguna tienda y que te pueden aportar mil y una experiencias.

Debería comenzar aclarando el hecho de que los probadores no son cubículos insonorizados. Es más, en muchas ocasiones están conectados por arriba y/o por abajo. Asumidlo, en serio. Que cuando tú estás diciendo “Que a mí me da igual, ¿eh?, pero es que su nueva novia es un horco, hombre. Que es que desde que le dejé el pobre no levanta cabeza“, y tu amiga asiente muy seria a todo mientras está pensando si comprarse o no una camiseta de lentejuelas, las de los probadores de alrededor estamos pensando “Niña, vas a rayar el suelo con tus dientes largos“. 

Bueno, y creo que ni voy a empezar con eso de poner verde a alguien que hayas visto en otro probador. Date por muerta en cuanto el segurata esté despitado, te lo digo. Eso sí, no hablar en alto no implica no poder mirar de arriba a abajo. Aquí va una regla de oro de los probadores: asegúrate de que lo que te estás probando te queda muy muy -y ya son dos muys- bien antes de abrir la cortina y dar un paso atrás para mirarte mejor; y si lo haces, que sea porque es totalmente necesario. Es que no es lo mismo hacer eso que abrir tu cortina desde dentro y que quien te esté acompañando te eche una ojeada rápida. No. De la primera manera te estás exponiendo a una jauría de lobas que quiere encontrar el modelito, y si ven que algo te queda mal te harán la ficha completa y mentalmente se compararán contigo (ganando siempre ellas, obvio). Ahora, que si tú estás segura de que te queda genial hazlo, pero no esperes miradas de aceptación, porque lo que harán será desviar la mirada y pensar que, claro, si ella encuentra un diseño que se adapte justo a la forma de su cuerpo también. Así cualquiera.

Otra cosa que te puede ocurrir es que alguna asquerosa haya llevado a su novio para que le ayude a elegir. Y ahí está el pobre, sentado en un sofá mirando con cara de susto alrededor. Esa gente no se da cuenta de que a las que nos tenemos que pasear con los calcetines negros por los tobillos, pelos en las piernas, y un vestido que no nos cierra por los michelines del lateral, lo último que nos apetece es que haya un tío delante pensando que estaría mucho mejor en cualquier otro sitio que ahí.

Porque, claro, si lo piensas, es como si tú ves al chico que te gusta… no sé… quitándose pelos de la nariz. Horror. Pues jamás le volverás a ver igual, claro. ¡Esto es lo mismo! ¡El mito de ir a los probadores a ver tías buenas es falso! Un chico que ve a un montón de mujeres yendo de un lado a otro con los pelos de punta y el maquillaje corrido -yo es que no sé que hago cada vez que me meto una camiseta-, jamás las podrá ver fuera de otra manera. Y no estamos como para cerrarnos puertas por tonterías así, ¿eh? Así que eso, si no nos llevamos a los chicos a la depilación, tampoco a los probadores.

De todas maneras, ¿para qué te llevas a un chico de compras? Si los pobres no se pueden aburrir más. Fijaos, siempre que veáis a un chico en un probador dirá que le parece todo bien -a menos que tenga que llevar a su novia a algún evento importante y ésta aparezca medio desnuda-. Que les da igual. Que no se fijan. No fastidies a las que están alrededor por presumir de novio, porque a él le aburres y para ti es inútil.

Aunque bueno, sí es cierto que algunos se fijan. La última vez que fui de compras con un chico me probé unos pantalones de cuadros que me quedaban tan sumamente mal que se tuvo que sentar porque se caía de la risa. Pero es que Jaime al menos es sincero, porque lo de mentir a tus amigas en los probadores da para otro post mucho más largo.

Que nadie se engañe: todas mentimos como bellacas. 

→ 7 CommentsCategories: Chorradas varias

Coming next…

Marzo 23, 2008 · 2 Comments

En breve las fotos de Semana Santa… Necesitaba una cura así, en serio.

 Mientras, un corto que propuse el otro día a las 5 de la mañana en una discoteca de El Escorial… Cuando nos da por hablar de la relación dinero-felicidad.

Cosas que pasan.

 Binta y la gran idea:

 

→ 2 CommentsCategories: Películas · Yo misma

Días de gimnasia

Marzo 5, 2008 · 14 Comments

Hay días en los que echo de menos el colegio… Pero jamás la gimnasia.

La foto de abajo es extraña, graciosa, y me encanta. Eso que veis es el pasillo que llevaba a los vestuarios del colegio, donde nos dedicábamos a escalar por las paredes antes de ponernos el uniforme -todo con tal de empezar tarde la  siguiente clase-. En la foto intentamos hacer un puente para que pasen por debajo algunas, pero al final Marta y yo fuimos las protagonistas indiscutibles.

Ahí estoy con mis tiernos 14 o 15 años, coleta en ristre y raya a la altura de la oreja. Las pulseras de estrellas y colorines nos las hacían quitar para hacer deporte. Mi adolescencia fue chunga, ya os mostraré más pruebas.

Digo que nunca echaría de menos la gimnasia por varios motivos. Para empezar, me imagino que os habréis dado cuenta de lo que llevamos puesto. Os explico: mi profesora estaba como una cabra y, como ella había sido gimnasta rítmica profesional, decidió que teníamos que ir por ese camino. (Los chicos tenían otro profesor.)

Lo primero que hizo fue obligarnos a llevar el maillot que se ve debajo de la camiseta. Gracias a Dios, acabó permitiendo que nos pusiéramos encima un chándal para calmar nuestro pudor y para tapar el diseño de tan incómoda prenda, porque es peor de lo que parece: ¿veis las líneas blancas de las muñecas?, pues líneas iguales a esas formaban un cuello de marinero (en pico por delante, cuadrado por detrás). Éramos como un anuncio de salchichas color azul eléctrico. Terrible.

Su segundo paso era exigirnos lo típico de las clases de gimnasia (resistencia, velocidad, etc.) sólo algunas evaluaciones, y el resto del tiempo teníamos que aprender a hacer piruetas, equilibrios y coreografías; sobre todo coreografías, un total de 4 al año. Quien no tuviera ritmo lo pasaba mal durante 5 años, eso seguro.

Yo nunca he sido lo que se dice una gacela, y mis brazos no tienen ni de lejos la fuerza suficiente para soportar el peso de mis piernas, así que jamás estuve entre las preferidas de la profesora. En vez de eso, me plantó el primer suspenso de mi vida (triste, muy triste) y aprendió a odiarme por tener una hermana semimono que se pasaba el día bocabajo mientras que yo sólo era capaz de apoyar las manos en el suelo y dar un pasito.

Y es que nunca le veré el sentido a apoyarte en las manos. Yo no era de las que jugaba a hacer el pino en el patio del colegio. Me parece estupendo que la gente se divierta haciéndolo, pero yo no considero que sea necesario en mi carrera profesional, ¿no? Bueno, pues esta señora quería estar segura de que todas pudiéramos hacerlo alguna vez en la vida -por si acaso, me imagino-. Yo no. No he podido, no puedo, y nunca podré. Lo asumo y me da igual.

Pero claro, no me podía dar igual si una nota dependía de ello, así que al final conseguí la fórmula para aprobar: la técnica era la mitad de la nota. Yo no podré hacer una voltereta lateral (”se dice ruedaaa“, chillaba), pero os prometo que os enseño la técnica de las profesionales a la perfección. Colocación y orden de las manos y pies. Otra cosa era que los levantara del suelo -que no-, pero un cinco me llevaba. Lo más divertido era cuando hacíamos la “acrobacia libre”, yo decía muy seria que iba a hacer un pino sin pared y me limitaba a agacharme y a levantarme con los brazos muy estirados, muy elegante siempre. Lástima que no tenga vídeo…

Poco a poco se me fue yendo el miedo a aquella clase, y ella se empezó a aburrir de mí. No digo que me produjera un trauma, pero sin duda no me inculcó ningún tipo de amor por el deporte.

Sin embargo, he de decir que incluso llegué a ganar algunas medallas en las olimpiadas del colegio haciendo salto de altura. Eso en parte me reconcilia con el deporte y me permite respirar tranquila: ya aporté mi granito de arena pasando a los anales de la historia deportiva. :)

imagen-1392.jpg

→ 14 CommentsCategories: Chorradas varias · Yo misma

Cosas que hacer antes de morir III.

Febrero 20, 2008 · 5 Comments

Ya quedamos en que dos cosas que veo totalmente necesarias en mi vida son tener mi propio videoclip (pincha aquí), y protagonizar un reportaje en ¡Hola! (ahora aquí).

Bien. Ya he caído en cuál sería el tercer -y lógico- paso: que me canten en un musical. Es obvio, porque el videoclip y sexy.jpgel reportaje inspirarían a mis fans, quienes no podrían contener las ganas de rendirme un merecidísimo homenaje. Y hablo de mis seguidores incondicionales, ¿eh?, no de algún director de Broadway que conociera mi suculenta vida y decidiera forrarse con un proyecto tan prometedor. Es decir, no es exactamente que hagan un musical sobre mí y mis canciones (ya he dejado claro que no pensaba triunfar como artista); a mí lo que realmente me gustaría es que saliera algo espontáneo, que yo un día fuera por la mañana a coger el tren para ir a la facultad y que todo el mundo se pusiera a cantar a la vez la misma canción. Sobre .

wow.jpgAl verlo, yo lo encontraría de lo más natural, y en seguida cogería el ritmillo y me pondría a bailar y cantar por todo Nuevos Ministerios; hasta que un grupo de fuertes -y guapísimos- hombres, que supieran bailar pero no de manera afeminada, me cogiera en volandas y me metiera dentro del tren. Desde ahí, yo saludaría a la gente que se ha quedado haciendo los coros en el andén, y daría la nota final mientras me adentro en el túnel camino de Recoletos.

Esto podría repetirse en diferentes momentos de mi vida, sin que nadie jamás se extrañara por ello. Para poneros un ejemplo claro, os dejo un Youtube de La Bella y La Bestia que lo ilustra perfectamente: todo el pueblo canta al unísono sobre Bella, que lo lleva con total naturalidad. 

Otra opción bastante válida -y que no excluye a la primera- es que un día mi ánimo me invitara a cantar mientras todo el mundo me sigue el ritmo o me saluda cortésmente. Y sin que nadie me eche miradas de desprecio por mi voz, por supuesto. Otro buen ejemplo: Good Morning, Baltimore, de la película Hairspray

Ah,  los ejemplos son para que vayáis tomando nota. Si queréis quedar para prepararlo lo entenderé…

No todos tienen mi talento natural.

→ 5 CommentsCategories: Chorradas varias

La vie en rose

Febrero 19, 2008 · 1 Comment

Hay días grises que no te invitan a salir de casa, pero que al mismo tiempo te dejan buen sabor de boca.

 Hoy es un día para ponerse ñoña y ver un vídeo así:

La vie en rose - Louis Armstrong

→ 1 CommentCategories: Música